Masaje Tailandés

Profundiza tu práctica, relaja tu cuerpo, reposa en tu centro.

Ante el fascinante mundo actual, vertiginoso y lleno de estímulos, parece anacrónico reivindicar el contacto con la tierra y el cuerpo y la exploración de las propias sensaciones, pero vivir de espaldas a estas experiencias puede pasarnos una factura de ansiedad y vacío cada vez más difícil de soportar.

Hace milenios que la humanidad comprendió la importancia de mantener la unidad esencial entre cuerpo, mente y espíritu. Distintas culturas perfeccionaron técnicas para favorecer esta conexión. El masaje tradicional tailandés es uno de los métodos más eficaces y perfeccionados para esto, combinando la filosofía budista con la visión energética del cuerpo desarrollada en la India y continuada en China.


En su lugar de origen se lo conoce como nuat phaen boran (masaje en estilo tradicional) o nuat thai (masaje tailandés).

Un masaje Thai completo incorpora una combinación de acupresiones y estiramientos similares a las asanas de Yoga. Esta técnica difiere de las formas occidentales de masajes en los siguientes aspectos:
• No se emplea aceite
• El masaje se realiza en un futón sobre el suelo, en lugar de en una camilla
• El receptor permanece completamente vestido durante la sesión.

Es tan diferente de la idea típica que tenemos de un “masaje” que comúnmente suele ser descrito como una sesión de yoga asistido.

En la Tailandia moderna, el masaje tradicional es a la vez una compleja ciencia teórica y un arte informal practicado por hombres y mujeres de todos los niveles sociales. En el extremo académico, el Masaje Tailandés es una disciplina médica, parte de un programa de estudios medicinales tradicionales de cuatro años. En el extremo opuesto, es practicado en multitud de aldeas por sanadores que lo han aprendido oralmente sin un marco teórico profundo.

El masaje tradicional tailandés está directamente relacionado con los principios yóguicos que se originaron en la India. Asimismo, es en muchos aspectos similar a las técnicas de masaje chinas y japonesas, como Tui Na y Shiatsu, y está basado en la teoría del flujo de energía a través de líneas o canales que atraviesan todo el cuerpo. Así, aun durante el tratamiento de una enfermedad o lesión asociada a un área particular, el masajista trabajará típicamente puntos de acupresión localizados en todo el cuerpo.

En Tailandia, el masaje tradicional es considerado un trabajo eminentemente energético, antes que corporal. Esto se debe a que el masajista tradicional tailandés no se guía por las estructuras anatómicas o los principios fisiológicos, sino por una intrincada red de 72000 sen (palabra tailandesa que significa línea o camino) que atraviesan el cuerpo. Los puntos de acupresión se sitúan a lo largo de las sen, y son usados por el masajista para estimular o relajar los niveles corporales de energía (lom), modificando los estados mentales y corporales del receptor, y promoviendo así los procesos curativos y de mantenimiento de la salud.


Las sen son de importancia central en la teoría del masaje tradicional tailandés: aun las posturas de estiramiento tipo yóguicas son parte integral del masaje, y se las considera principalmente por sus efectos sobre las líneas de energía, antes que por su habilidad para mejorar flexibilidad y fuerza.

Las técnicas de masaje tradicional tailandés pueden ser adaptadas a las necesidades de un amplio rango de pacientes, siendo por ello adecuadas para receptores de casi todas las edades y condiciones físicas, pudiendo además complementar cualquier nivel de actividad o ejercicios. Si bien esta forma de arte no fue desarrollada dentro del marco de la medicina moderna, la investigación científica ha comenzado a encontrar evidencia experimental de los beneficios fisiológicos mensurables de este tipo de masajes. Ensayos clínicos han mostrado que el masaje tradicional tailandés puede prevenir la degeneración ósea, reducir el estrés, tratar eficazmente el dolor de espalda y contribuir al bienestar psicológico general.

En la Tailandia actual, el masaje tradicional es empleado como una forma de terapia física para mejorar el rango de movimiento y la fuerza muscular. La habilidad de estas técnicas para mejorar la circulación, flexibilidad y el tono muscular está siendo investigada en la actualidad. La combinación de acupresiones y estiramientos está especialmente indicada para los problemas de rigidez, dolor y fatiga derivados de la práctica de sobreesfuerzos en el deporte o la actividad cotidiana, así como para los problemas de artritis y otras condiciones que afecten la movilidad.

Por supuesto, masajistas y terapeutas deben ser plenamente conscientes de las limitaciones del masaje tradicional tailandés. En casos tales como enfermedades sistémicas y de los órganos internos, lesiones crónicas y patologías degenerativas, los efectos del masaje tradicional tailandés son difíciles de medir. Dentro del enfoque médico tradicional tailandés, la función más importante del masaje tradicional tailandés es la de estimular la energía del cuerpo, y con ello los procesos curativos naturales; de esta forma, puede actuar como una valiosa terapia complementaria de prácticamente cualquier otra forma de tratamiento. Es poco realista sin embargo, esperar que este masaje resulte una panacea, y aun el la misma Tailandia se reconoce el riesgo de confiar en el masaje antes que en la atención médica adecuada para cada tipo de condición. Si bien los beneficios de masaje tradicional tailandés son de hecho maravillosos, bajo ninguna circunstancia deberán los receptores aquejados por dolencias serias eludir consulta y tratamiento de las mismas a cargo de profesional médico cualificado antes de embarcarse en una serie de sesiones de masaje tradicional tailandés.